Sunshine (Danny Boyle, 2007)

Sunshine

Danny Boyle se repite. Se repite en acercarse a los géneros desde una óptica poco convencional. Lo hizo en La playa, en 28 días después y en Millones con resultados más bien dispares. En esta ocasión nos embarca en la odisea fantacientífica de un grupo de científicos rumbo al Sol para curarlo de una depre que ha cogido. Un híbrido entre Alien y 2001, una odisea en el espacio que el director aborda desde su perspectiva particular y que otorga una cierta originalidad a la obra, pese a estar plagada de una miriada de referencias, visuales y resolutivas, a estas dos obras y a otras menos conocidas como Naves silenciosas.

Como en sus modelos, los astronautas de Boyle se encuentran encerrados en un ambiente claustrofóbico, incomunicados con La Tierra debido a la distancia y el ruido solar como mandan los cánones. Pero aquí el elemento extraño a combatir no es un alienígena asesino o una computadora enajenada. El peligro a que se enfrentan los protagonistas proviene del propio espacio, un medio que, hoy por hoy, nos es absolutamente hostil. Un paso en falso, una acción realizada sin la necesaria evaluación de sus consecuencias arrostra una avalancha de sucesos que provoca el desastre. De repente, las posibilidades de éxito son mínimas y las de sobrevivir nulas. Y bajo este prisma, los astronautas tienen que ir viendo como van siendo sacrificados en cada intento de completar la misión. Uno a uno van pereciendo víctimas de un medio ambiente implacable, que no tolera un error ni da la más mínima oportunidad.

Este planteamiento hermana a Sunshine con relatos como Las frías ecuaciones en el que el piloto de una nave espacial debe arrojar por la borda a una joven polizón que sólo quería ver a su hermano, para que no se le agote el combustible antes de llegar a su destino. O con Naufragio, donde un astronauta varado en un planeta alienígena sobrevive día a día sabiendo que nunca regresará a casa. Relatos donde la frialdad de las leyes naturales son el elemento aterrador, donde no hay malos a los que culpar de las desgracias ni elementos morales que justifiquen los acontecimientos.

Desgraciadamente, a Boyle y a su guionista, Alex Garland, con quien ya colaborara en La playa y 28 días después, se les acaban pronto las ideas y recurren a los elementos más tópicos del género, pero ya sin deformarlos, acabando con toda la frescura y originalidad que hasta ese momento tenía la cinta para rematarla con un final tópico y Hollywoodiense donde los haya.

Puntuación: 6/10

Anuncios
Explore posts in the same categories: Cine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: