A vueltas con el código de los bloggers

Anda esta semana la blogosfera revolucionada con la censura y la libertad de expresión a vueltas. Por un lado el aberrante artículo 17 bis del borrador de la LISI por el que se pretendía facultar a la SGAE con el poder de obligar a los proveedores de servicios a clausurar aquellas páginas que considerasen ilícitas. Un magnífico ejemplo de la nueva censura del siglo XXI, ya que la veracidad de dicho artículo es más que discutible pero pocos la han puesto en duda.

Por otro lado el Código de Conducta para Bloggers propuesto por Tim O’Reilly y Jimmy Whales a raíz del desagradable incidente de Kathy Sierra, una blogger bastante popular que se encontró con comentarios amenazantes de muerte en los comentarios de su blog primero y en otros blogs después.

Código de Conducta del Blogger

  1. Asume la responsabilidad no sólo por tus propias palabras, sino también sobre los comentarios que permites en tu blog.
  2. Etiqueta tu nivel de tolerancia para comentarios abusivos.
  3. Considera eliminar los comentarios anónimos.
  4. Ignora a los trolls.
  5. Continúa la conversación fuera de Internet, habla directamente, o encuentra a un intermediario que pueda hacerlo.
  6. Si conoces a alguien que se está comportando mal, hazlo saber.
  7. No digas nada online que no podrías decir en persona.

En esencia, el código ético propuesto por O’Reilly consta de siete puntos que van desde obviedades tales como ignorar a los trolls hasta disparates como que el blogger asuma la responsabilidad de los comentarios que desconocidos puedan hacer en su blog (no lo hace ninguna revista con sus colaboradores, lo tiene que hacer un blogger, vamos anda). De hecho, al parecer O’Reilly tuvo que matizar (rectificar) su postura a raíz de las críticas recibidas en los comentarios.

Pero olvidémonos de lo que dice cada punto. La simple propuesta de un código ético, sea cual sea, pone los pelos de punta por lo insidioso que es, ya que es muy fácil defenderla.

En su forma más leve, que es la propuesta, acogerse a tal código es voluntario. ¿Pero si es así, qué necesidad hay de formalizarlo? Ninguna. Se puede cumplir sin tener que poner ninguna placa en el blog. Esta es la forma escogida por Enrique Dans para defenderlo. Su argumento no es más que una justificación más para borrar aquellos comentarios que le parecen salidos de madre. Algo que mostrar de puertas afuera. Pero si piensas, como Enrique Dans y como yo, que tu blog es tuyo y haces con él lo que quieras, de nuevo no hay necesidad de acogerse a ningún código ético que, además, puede no ajustarse a tus deseos. Con sustituir el comentario por un aviso de lo que ha pasado basta, y si a alguien le molesta pues que se aguante. Y eso, a diferencia de lo que piensa Enrique, es censura. Pero una censura aplicada por la única persona con autoridad real para ejercerla (el dueño del blog) y que utilizada con tino no tiene por qué ser nada malo. Yo mismo, incluso, he llegado a censurarme una entrada en otro blog a petición de su dueño. Y aunque no le veía motivos (podéis comparar una y otra) lo hice sin poner ninguna pega.

Más peligrosos me parecen los argumentos exhibidos por Ender en Halón Disparado. Ender, desde la superioridad que le confiere el hecho de ser jurista (o eso me parece entender desde el poco tiempo que llevo siguiéndolo) defiende el código basándose en la inseguridad jurídica que tienen los bloggers debido, sobre todo, a la falta de legislación al respecto. Nada más lejos de la realidad. La libertad de expresión está convenientemente regulada desde hace tiempo, como pone de manifiesto el propio ejemplo de Ender: el caso de la la Frikipedia. No hubo falta de normativa, sólo desconocimiento de la existente y una diferencia de interpretación por parte de los juristas, lo que sólo demuestra que quizás sea necesario adaptar la existente para tener en cuenta la nueva realidad social.

Pero Ender cree que un código como el propuesto puede evitar la necesidad de una legislación oficial. De nuevo se equivoca. ¿De qué sirve elaborar un código de conducta si después han de ser los jueces los que, de nuevo, tengan la última palabra? De nada. ¿De qué sirve un código voluntario y sin una entidad por detrás que vigile a los que se han comprometido a seguirlo? De nada. Y si creamos dicha entidad, lo que estaremos es creando una entidad censora, como lo es la Comics Code Authority norteamericana. Una entidad censora encargada de estampar su sello en aquellos tebeos que no ofenden la moral y son apropiados para niños y que se creo en base al mismo argumento con el que cierra Ender su post: ¿No es mejor dotarnos nosotros mismos de esa autorregulación antes de que venga impuesta por vía coactiva? No, no es mejor. Aparenta ser más sensato pero sólo es cobardía.

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4 comentarios en “A vueltas con el código de los bloggers”

  1. Ender Says:

    Estimado compañero: la jurisprudencia constante del Tribunal Constitucional respecto al ejercicio de la libertad de expresión debería hacer que a la inmensa mayoría de los bloggers se les pusieran los pelos como escarpias. Precisamente, lo que aportaría una autorregulación taaan obvia sería “visibilidad”, que los jueces puedan saber QUE es la blogosfera antes de emitir juicio sobre algo acontecido en ella. Pero te remito a la segunda parte de mi post, antes de saturar los comentarios con una filípica de diez páginas. Nos leemos 😉

  2. icsm14 Says:

    Querido Ender: un código así a los únicos que ayudará es a aquellos que quieran censurar blogs, facilitándoles la localización de aquellos blogs supuestamente “molestos” (precisamente aquellos que no exhiban la chapita acogiéndose a una moral común). Un código como ese lleva una serpiente en su interior: todo el que no quiera acogerse a él será automáticamente sospechoso de cualquier comportamiento incívico con el que esté obsesionado el “visitante” de turno.

    Y tampoco creo que ayude a los jueces a saber qué es la blogosfera (o internet en general).

  3. Cecilia Says:

    En primer lugar, no pienso que el código se trate de un mecanismo de censura, sino de incentivar a los bloggers a respetar al público. Segundo, no me parece malo marcar quién está adherido, porque, en mi opinión no deberían ser los visitantes de turno quiens sancionen, sino los soportes para blogs.

    Pueden leer mi artículo sobre el tema para conocer mejor mi postura.

  4. icsm14 Says:

    Has entendido al revés mi comentario. El código marca a quienes no se adhieren a él, convirtiéndose en objetivos más probables de los censores. Por que el código, te guste o no, es censura. Otro cantar es que esa censura te parezca bien.

    Pongamos que un visitante llega a este blog y te llama “imbécil” o cualquier otro insulto. Pues le borro el comentario y me quedo tan pancho. Y no será buena educación, será censura (buena educación sería el motivo u origen de la censura), pero no por ello me parecerá estar actuando mal ni que mi actitud sea, siquiera mínimamente, reprobable.

    Pongamos ahora que el código prohibe escribir insultos y palabras soeces. Entonces tendría que borrar este comentario por el ejemplo del párrafo anterior. ¿Es eso lógico?


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