Las mujeres de verdad tienen curvas

La noche de ayer prometía ser una tranquila sesión de lectura. Sólo en casa, sillón cómodo, cerveza en una mesita auxiliar, Juego de Tronos en el regazo con su marcapáginas pasando el ecuador y el firme deseo de pasar tres horas de lectura continuada para hacerlo avanzar al máximo posible. Hasta que llega el momento de la cena. Como no está bien eso de leer y comer al mismo tiempo uno aprovecha para ver lo que queda de Las Noticias de La 2 y, entre pitos y flautas acaba empalmando con Off Cinema.

Y ahí la cagamos. Pocos minutos después de empezar Las mujeres de verdad tienen curvas ya había olvidado que tenía un libro por leer.

La película de Patricia Cardoso atrapa enseguida y, sin mantener en vilo en ningún momento, uno queda pendiente de la historia de Ana, hija de inmigrantes, gorda, que quiere ir a la universidad pero no puede porque sus padres (su madre en realidad) quieren que trabaje en un taller de costura. Al final, final feliz, Ana consigue una beca para la Universidad de Columbia y el permiso de sus padres. Y aunque este resumen parezca una ñoñería, la película no lo es en ningún momento.

A través de Ana podemos ver una visión descarnada de la situación que viven los inmigrantes mejicanos en Estados Unidos. Sin enaltecerlos, pero tampoco cebándose en sus miserias y vilezas. La madre de Ana piensa que es hora de que su hija deje de estudiar y se ponga a trabajar, y hará todo lo que esté en su mano para conseguirla. Para ella, el interés de Ana por la universidad no es más que desagradecimiento y una manera de huir de la familia. Sentimiento compartido en mayor o menor medida por el resto de su familia, aunque sin llegar al extremo. En la madre es una obsesión; en los demás costumbre; en todos, ignorancia. Porque nadie en la familia tiene una educación por encima de la elemental y están todos tan enfrascados en la supervivencia diaria, que no pueden ver que enviar a uno de ellos a la Universidad puede beneficiarles más que dejarse las pestañas día a día cosiendo vestidos para grandes almacenes.

Por el medio, la consabida historia del descubrimiento del amor de Ana, la amistad que surge con las demás empleadas del taller de confección y el enfrentamiento generacional entre Ana y su madre. Todo sin que en ningún momento aparezca el drama llorón habitual en los telefilmes.

Desde la llegada del DVD apenas sigo las emisiones televisivas de películas. No se trata de algo consciente y/o razonado del tipo “en dvd se ven mejor y no tienen anuncios” o “si me interesa algo me lo bajo del e-mule” (algo difícil sin conexión de banda ancha y cierto sólo hasta cierto punto) ni nada por el estilo. Se trata de una actitud que ha ido tomando forma poco a poco de la que yo mismo tardé en darme cuenta de ello. Pero siempre trato de seguirle la pista a Off Cinema (aunque con las navidades se la había perdido un tanto) precisamente por películas como esta, que pocas veces llegan incluso a los videoclubes.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Cine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: